LA PROSTITUCION UNA PRACTICA SEXUAL CON EL FIN DE LUCRASE

Constantemente se ha demostrado que la población más propensa a involucrarse con negocios como la prostitución, y la drogadicción son personas humildes, pues ven en esta opción un camino para salir adelante y dejar de lado las condiciones precarias. Sin embargo la manera de hacerlo es involucrando a sus pequeños en ese mundo hostil. Ellos tienen su primer contacto con estas prácticas tan peculiares  cuando tienen entre 8 y 14 años.  Se ven envueltos en  esos negocios ilícitos pues sus familias los obligan a responder por las obligaciones del hogar, las cuales obviamente no les corresponden. Por ejemplo: deben llevar el mercado, y cuidar de sus hermanos más pequeños. Así el tiempo se reduce únicamente a la actividad sexual y familiar. Y ¿como hacen ellos para estudiar? Simplemente no estudian, la disertación escolar es alta. Lastimosamente no pueden aprender, jugar y comportarse como niños. En ocasiones pareciese que ellos son personas adultas. (Tomado de Cali.gov.co en: Equidad social- salud pública municipal).                     Si analizamos pausadamente este último dato podemos entender que la pobreza de sus familias, la humildad de sus barrios caracterizan fielmente esos sectores que habitan, es decir  barrios deprimidos.
En su interior sueñan con dejar de lado la pobreza que los ahoga, desean conseguir dinero para calmar el hambre y dejar de sentir ese olor de las calles y el frío que adormece sus cuerpos al caer la noche. (Parafraseando a un joven de la institución Marcelino. Visita hecha en el año 2001).                                                                                                                     Las condiciones precarias son el mayor incentivo para caer en manos de las proxenetas y los jíbaros. Son personas morbosas, capaces de negociar con la dignidad de los pequeños, hacer transacciones, encontrar clientes y beneficiarse económicamente. Las proxenetas se encargan de prostituir a los niños por todas las esquinas de la ciudad. No hay un barrio ni una esquina fija.  La  Olla es un barrio donde se trafica con armas, estupefacientes y con el cuerpo de los niños. Pero también en sectores populares como Agua blanca se puede acceder rápidamente a los servicios de un menor.  En los semáforos de nuestra ciudad  por ejemplo “se estima que existe un lucrativo negocio que mueve mensualmente cerca de dos mil millones de pesos por implorar la caridad pública y realizar la venta de diversos productos como dulces, frutas y otras mercancías, detrás de las cuales existen redes de comercialización, que por su ubicación, son más rentables.
 Es cierto que Cali se transforma cuando cae la noche. Donde se venden chocolates y caramelos se trafica al mismo tiempo con sexo. Para quienes saben sobre las bondades de la noche no lo desconocen.
Los jíbaros por su parte aceptan cualquier tipo de objeto, no hay preguntas solo entrega del dinero. Y en la conciencia de los niños tampoco hay remordimiento porque 500 pesos significa un día más de vida. Ellos se marchan y acaban de tener sexo con un desconocido o entregar un celular robado pero sus vidas siguen y el sentido de la niñez se desvanece…ignoran que la infancia es la etapa de mayor goce.


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